No puedo creer que en
menos de un mes esté pisando suelo alemán. Mi sueño desde incluso antes de saber
el idioma. Y eso que prácticamente desde que nací estaba relacionándome con
alemanes. Mi primer mejor amigo se llamaba Mario. Mis padres pensaban que su
nombre completo era Mario “Pitcher” o algo así, porque cuando sus enajenados progenitores
gritaban el nombre del crío, lo acompañaban de esa palabra extraña… Con los
años descubrí que lo que realmente querían decir los padres de mi amigo Mario
era “bitte”. Por lo tanto: “’¡Mario, por favor!”. Fue divertido darse cuenta de
eso. Lo malo es que cuando lo supe no volví a ver a Mario.
Mi historia con Alemania
es curiosa. Siempre me he imaginado pisando sus calles y sobre todo haciendo
miles y miles de compras que en ese momento me parecían completamente
necesarias para seguir viviendo. Películas que aquí ni se encontraban, discos,
pósters… Chorradas. Con el tiempo, todo vino aquí. Maldita globalización. ¿Qué
sentido tenía ahora irse a Alemania?
![]() |
| Souvenir de Berlín. Otro típico regalo son trozos del muro. |
Pues gracias al hecho de
crecer y madurar (y tal y cual y Pascual), he podido encontrar algunos otros
motivos para viajar a ese país tan odiado y amado a la vez. Su historia, sus jóvenes
edificios, la música clásica (¡!), la comida, escuchar ese fascinante acento
vaya donde vaya… Y seguro que me emociono cuando encuentre alguna de esas cosas
que ansiaba tener en mi adolescencia. Antes conocía tan poco… Y ahora no es que
la situación haya cambiado mucho, pero estoy segura de que visitar por fin Berlín
me entregará la fuerza que se necesita para afrontar un señor Último Año de
Carrera. Y aunque no tenga nada que ver, cuando esté al borde de la explosión
recordaré que al menos uno de mis sueños ya se ha cumplido, así que sólo me
quedará seguir cumpliendo los demás.
Como siempre empiezo
hablando de una cosa y termino con otra totalmente distinta. El día en que
ordene mis ideas haré una fiesta y os invitaré a todos. Hasta entonces, besitos
de fresa.

No hay comentarios:
Publicar un comentario