jueves, 1 de agosto de 2013

Der Kunst von Deutschland

No puedo creer que en menos de un mes esté pisando suelo alemán. Mi sueño desde incluso antes de saber el idioma. Y eso que prácticamente desde que nací estaba relacionándome con alemanes. Mi primer mejor amigo se llamaba Mario. Mis padres pensaban que su nombre completo era Mario “Pitcher” o algo así, porque cuando sus enajenados progenitores gritaban el nombre del crío, lo acompañaban de esa palabra extraña… Con los años descubrí que lo que realmente querían decir los padres de mi amigo Mario era “bitte”. Por lo tanto: “’¡Mario, por favor!”. Fue divertido darse cuenta de eso. Lo malo es que cuando lo supe no volví a ver a Mario.

Mi historia con Alemania es curiosa. Siempre me he imaginado pisando sus calles y sobre todo haciendo miles y miles de compras que en ese momento me parecían completamente necesarias para seguir viviendo. Películas que aquí ni se encontraban, discos, pósters… Chorradas. Con el tiempo, todo vino aquí. Maldita globalización. ¿Qué sentido tenía ahora irse a Alemania?

Souvenir de Berlín. Otro típico regalo son trozos del muro.

Pues gracias al hecho de crecer y madurar (y tal y cual y Pascual), he podido encontrar algunos otros motivos para viajar a ese país tan odiado y amado a la vez. Su historia, sus jóvenes edificios, la música clásica (¡!), la comida, escuchar ese fascinante acento vaya donde vaya… Y seguro que me emociono cuando encuentre alguna de esas cosas que ansiaba tener en mi adolescencia. Antes conocía tan poco… Y ahora no es que la situación haya cambiado mucho, pero estoy segura de que visitar por fin Berlín me entregará la fuerza que se necesita para afrontar un señor Último Año de Carrera. Y aunque no tenga nada que ver, cuando esté al borde de la explosión recordaré que al menos uno de mis sueños ya se ha cumplido, así que sólo me quedará seguir cumpliendo los demás.

Como siempre empiezo hablando de una cosa y termino con otra totalmente distinta. El día en que ordene mis ideas haré una fiesta y os invitaré a todos. Hasta entonces, besitos de fresa.

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