De nuevo ha anochecido. Siento frío hasta en los dedos de mis pies, pero no me importa... Nada de eso me importa.
Creo haber asimilado que las desgracias de mi vida no son comparables a casi nada, que todo el tiempo que he vivido lo he hecho en un entorno que pretendía ser perfecto... Y así me crié, creyendo que la perfección residía en los lugares que me rodeaban. Luego comprendí que no era así...
Llevo varios años buscando mi verdadera perfección, y... he creído encontrarla en varias ocasiones. Todas fallidas.
Primero la encontré lejos, muy lejos... Más lejos que la distáncia física que había realmente entre ella y yo. Enamoré mi alma de esa perfección, la colmé de ella, fatigué su existencia hasta que mi sentido común la expulsó de su forjado hogar.
"Adiós", le susurré mientras se alejaba, "han sido los años más felices de mi vida..."
Tras mucho tiempo sin pronunciar su nombre, una nueva perfección apareció en mi existéncia. Esta vez buscaba una mucho más compleja, con tantos atributos que pensé que iba a ser imposible encontrarla... Pero lo hice. Volví a denominar a algo como perfecto, pero, como he anunciado antes, esta vez también resultó fallida. Esta vez no fue mi sentido común la que la despidió, ya que en ese momento lo había perdido todo; fue la, hasta ahora, más dolorosa sensación sufrida: La traición.
"Adiós.", volví a despedirme entre lágrimas, "Adiós a absolutamente todo."
¿Y ahora? Ahora ya no creo que la perfección resida en alguien o algo... Reside en los largos paseos llenos de risas; en las noches frías, cubiertas de niebla, que se vuelven cálidas con besos y abrazos... En tantas y tantas cosas que, por fín, tengo...
Y ahora me despido por última vez de ti, estúpida perfección. Ya no te necesito...
-2012- Doy por hecho que sí que existe. Es lo que tiene estar enamorada y este texto era sólo una excusa ya que no lo estaba. Fue un engaño, pero eh... Vuelvo a ser feliz. :')