lunes, 30 de enero de 2012

No...

Lo siento, no puedo hacerlo. No puedo seguir si tú estás sufriendo, si tú no estás a mi lado.
Necesito que me envuelvas con tus brazos y me digas lo mucho que me quieres, sentir tu olor que me recuerda a tantos momentos, a tantas historias, tantas sonrisas y felicidad en estado puro.
No te vayas, por favor.
No me hagas esto. Te necesito. Por encima de todo. No puedo creer que esto me esté pasando, nunca se me habría pasado por la cabeza el hecho de poder perderte y ahora todo me viene grande...
Te necesito. Aquí. Conmigo. No me dejes, no me abandones. Encima llevo puesto el precioso pijama que me regalaste por navidad y no puedo creer que todo esto esté ocurriendo.
Oh dios, por favor. No te marches, te lo suplico...
¿Qué será de mí sin ti?
Esto es una maldita pesadilla. ¡Quiero despertar, joder!
Te necesito. Aquí. A mi lado... Te queda mucho por vivir, mucho por ver, todo por hacer...

Te quiero. Te quiero. No puedo quererte más. Por favor, lucha, sé que eres fuerte. Por favor, no te vayas... No quiero asumirlo.
No...

miércoles, 11 de enero de 2012

Basura nocturna 2.0

Sí, debería estar durmiendo. Lo sé. O estudiando, o haciendo algún trabajo o leyendo alguna puta mierda sin sentido… Pero no, aquí estoy con el Word abierto para escribir inutilidades que leerán 2 o 3 y encima me mirarán como diciendo “Niña, ¿tú eres tonta?”. Pero, ¿sabéis qué? Me la suda, me importa una completa mierda. Necesito desahogarme, y la única forma que tengo de hacerlo es así. Bueno, podría liarme a romper cosas o tirarme por el balcón, pero creo que ésta es la decisión menos peligrosa.

Quería escribir algo bonico tras estas navidades. Han sido un poco estresantes, pero aún así he disfrutado mucho, muchísimo, y realmente no como os imagináis. Mi diversión la hallaba en la soledad de la noche, frente a mi ordenador, espachurrada en la cama o en la silla… Simplemente deciros que gracias, sí a vosotros dos que leeréis esto porque os lo pienso pasar en cuanto lo cuelgue. Me habréis quitado horas de sueño o de sentirme útil haciendo algo (eje.), pero no lo cambiaría por nada del mundo… Quizá os suene raro que diga todo esto, pero ya me conocéis un poquito más (alguno más que otro, pero tampoco soy tan complicada) como para saber que si alguien hace algo por mí, cualquier muestra de cariño aunque no se note a simple vista, es todo un regalo y me encanta decirlo, gritarlo, grabarlo en la mente de todo aquél que me pregunte.

No sé si esta era la finalidad del texto. Definitivamente no, no lo era. Pero tengo que apreciar las cosas buenas, ¿no?. Pues he aquí una pequeña muestra de lo que me hace feliz ahora mismo (entre otras cosas, claro, si no sería ser muy injusta). ¿Daros las gracias? Bleh, creo que no hace falta. Ñeg y gatos para todos.