martes, 29 de noviembre de 2011

Friends will be friends

Recuerdo el despertar de ese letargo. 
Cuando ya me consideraba a mí misma muerta, fría como el hielo.
Mi mente congelada y mi corazón aterido y desolado.
Entonces, una llama se encendió y en mi interior algo implosionó.
Se oyó un horrible estruendo, pudieron oírlo hasta los dioses.
¿Qué estaba ocurriendo?
Ya no me sentía sola, ya no sufría...
Pero, ¿a qué se debía ese cambio?, ¿y por qué en ese momento?
Me sentía afortunada en mi mundo, en aquél lugar donde podía encerrarme durante horas y horas tan sólo cerrando los ojos y dejándome llevar...
Vivía en un paraíso de tristeza, pero era mío, me hacía dichosa.
No necesitaba nada, sólo palabras, música e imaginación.
Estaba sola y no me importaba, aunque cada noche de lágrimas mojaba mi almohada.
Cuando aquél estruendo enfermó mi corazón empecé a sentir calor...
Ya no sentía felicidad en mi oscura soledad.
Necesitaba algo que antes aborrecía, algo que nunca hasta entonces había necesitado.
Algo que siempre había despreciado por la falsedad de la que estaban cargados.
Pero aquella calidez era tan placentera...
Los abrazos, sinceros, me devolvieron a la vida.
Me hicieron despertar...
¿Queréis una explicación para todo esto?
No existe, no la hay.
Simplemente no podría nombrarles sin llorar de felicidad...

Lugares, recuerdos, personas... Vosotros.

Freddie Mercury y un gatito :) 

3 comentarios:

Laia Padilla Puig dijo...

Me encanta, mi niña...

Unknown dijo...

Maria Sambli, I follow you ^^

Albert Alsina dijo...

Sabes que pienso que tú también escribes muy bien :) Creo que el objetivo no es escribir como el que mejor lo hace, sino enviar un mensaje sutil que pocos puedan entender, por ejemplo. Jugar con las palabras y saborearlas :P. Ayeeeeeee!!!