Y mis lágrimas labran un camino hacia un atardecer, un anochecer. Todo falsedad, ¿qué había ocurrido con la fidelidad? Ya a nadie le importaba causar dolor.
Las personas que protagonizan esta historia vivían en un magnífico mundo, se colapsaban con su propia felicidad y tan sólo creían en ella por encima de todo. Como a un dios la idealizaron, tanto que un día, el día, la burbuja estalló y un horrible ser apareció cosechando la destrucción y el llanto. Un ser maligno repleto de las peores intenciones, un... monstruo. Quebró los pilares de esa deidad y decidió que nunca más se volviera a repetir la creación de un mundo tan feliz, tan fantástico. Y por siempre más fueron desgraciados, no encontraron nada comparable a su locus amoenus y ahora andan descarriados, sin un hogar...
¿Quién narrará la historia a partir de ahora? He creado mi altar.
2 comentarios:
Me encanta ._.
¿De verdad?
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