martes, 10 de diciembre de 2013

Consejos de Ricardo García Vilanova, fotógrafo secuestrado en Siria

Tenía ciertas dudas sobre publicar o no esta entrada, pero creo que muchas de las cosas que nos dijo Ricardo García Vilanova en aquella charla el 22 de abril de 2013 a los alumnos de Fotoperiodismo son muy interesantes. Tan sólo son los apuntes que tomé en clase aquél día, así que pido disculpas de antemano por la forma en que está escrita el texto. Y por último, desear de todo corazón que Ricardo pueda volver pronto a casa, al igual Javier Espinosa y Marc Marginedas. 

«Existen dos vías para trabajar como fotoperiodista de conflictos. La primera es a través de las agencias. Para ello es necesario hablar en unos 4 idiomas. Escribir y hablar en inglés y francés perfectamente. Si además se habla en árabe mucho mejor. 

Las agencias te limitan mucho. Para trabajar en agencias hay que hacer un book, enseñar tu trabajo y  entregarlo para que confíen en ti, en el periodista. Es muy importante también la experiencia. Si no se cumples los requisitos, hay que intentar ir consiguiéndolos mediante cursos y posgrados. Si la intención es trabajar de esto, no podemos quedarnos en España.

Ricardo trabajó durante 3 años en Siria. En los conflictos, existen diferentes grados de acceso, que varían en función del conflicto. Se puede ir por libre, pero para ello tienes que tener contactos, o ir amparado por un medio.

En el conflicto de Libia se podía tener acceso a todo: los rebeldes facilitaban este acceso. Siria es totalmente diferente: desde octubre de 2011 hasta septiembre de 2012 había que entrar ilegalmente en el país, hasta que abrieron la frontera (que estaba controlada por los rebeldes). Después de eso, llegaron muchos freelance y desde entonces ha habido una serie de secuestros y asesinatos de periodistas. Para trabajar en esa zona, lo mejor es tener contacto con los grupos islámicos.

Cubrir imágenes fijas y vídeo en los conflictos
Ricardo hace ambas cosas. Después de la muerte por asesinato de dos fotógrafos americanos en Libia, se dan dos formas de trabajo en los conflictos: en equipo (te cubren y aseguran) o intentando producir tú sólo, con tus propios medios, y después vender el material (para ello necesitas una gran inversión de dinero).

Cuando se trabaja en un conflicto, puedes hacerlo en diferentes zonas: Campos de refugiados, cerca de la frontline o en la frontline. No todo el mundo tiene por qué ser disparado ni ir a la frontline, cada uno puede escoger qué zona será la más adecuada para contar lo que quiere contar.

Trabajando para agencias, el fotógrafo pierde todos los derechos que tenga sobre la imagen. Ricardo trabajaba para un medio televisivo, así pudo realizar fotografías y  quedárselas para un proyecto a largo plazo. Acopló la cámara de vídeo a la de fotografía y así trabajó más fácilmente. El vídeo implica una historia, la fotografía es la captura del momento.

Cuando trabajas en la zona de conflicto, hay que adaptarse e integrarse. Ellos tienen que aceptarte. No puedes llegar y empezar a hacer fotos. Los habitantes de la zona deben entender que lo que hagas será beneficioso para ellos. Una forma de hacerlo es llegar a la zona y pasar un tiempo con ellos para ganarte su confianza, a partir de ese momento ya podrás empezar a hacer fotografías.

Hay que saber dónde están los límites a la hora de hacer fotografías. Lo importante es saber exactamente qué se quiere mostrar. También debes saber el límite que imponen los propios medios (hasta qué punto te publicarían una imagen). El límite para Ricardo es enseñar que hay víctimas, sangre, pero nada más (ni desmembramientos, ni nada más fuerte).

Nunca una fotografía mostrará la vivencia real de una situación así. El vídeo podría mostrarlo más, pero tampoco nunca podrá hacerlo del todo.

Ricardo siempre trabaja con un objetivo angular (7 - 35 mm), porque la proximidad que da ese tipo de objetivo no lo da ningún otro. Parece que entres dentro de la propia imagen. En ninguna de las fotografías que realizó, los sujetos le están mirando, están abstraídos, eso sólo se consigue cuando obtienes su confianza.

La diferencia de las fotografías más “personales” y una fotografía de agencia es que desde la agencia te pedirán diversas indicaciones para las fotografías: planos abiertos, retratos... Lo bueno de ser freelance es que puedes escoger el tipo de trabajo que quieras hacer.» 

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