«Existen dos vías para trabajar como
fotoperiodista de conflictos. La primera es a través de las agencias. Para ello es necesario
hablar en unos 4 idiomas. Escribir y hablar en inglés y francés perfectamente.
Si además se habla en árabe mucho mejor.
Las agencias te limitan mucho. Para trabajar en
agencias hay que hacer un book, enseñar tu trabajo y entregarlo para que confíen en ti, en el periodista.
Es muy importante también la experiencia. Si no se cumples los requisitos, hay
que intentar ir consiguiéndolos mediante cursos y posgrados. Si la intención es
trabajar de esto, no podemos quedarnos en España.
Ricardo trabajó durante 3 años en Siria. En los conflictos, existen diferentes grados de
acceso, que varían en función del conflicto. Se puede ir por libre, pero para
ello tienes que tener contactos, o ir amparado por un medio.
En el conflicto de Libia se podía tener acceso a todo: los rebeldes facilitaban este acceso. Siria es totalmente
diferente: desde octubre de 2011 hasta septiembre de 2012 había que entrar
ilegalmente en el país, hasta que abrieron la frontera (que estaba controlada
por los rebeldes). Después de eso, llegaron muchos freelance y desde
entonces ha habido una serie de secuestros y asesinatos de periodistas. Para
trabajar en esa zona, lo mejor es tener contacto con los grupos islámicos.
Cubrir imágenes fijas y
vídeo en los conflictos
Ricardo hace ambas cosas. Después de la muerte por asesinato de dos
fotógrafos americanos en Libia, se dan dos formas de trabajo en los conflictos: en equipo (te cubren
y aseguran) o intentando producir tú sólo, con tus propios medios, y después vender el material (para ello necesitas una gran inversión de dinero).
Cuando se trabaja en un conflicto, puedes hacerlo en diferentes zonas: Campos de refugiados, cerca de la frontline o en la frontline. No todo el mundo tiene
por qué ser disparado ni ir a la frontline, cada uno puede escoger qué zona
será la más adecuada para contar lo que quiere contar.
Trabajando para
agencias, el fotógrafo pierde todos los derechos que tenga sobre la imagen. Ricardo trabajaba para un medio televisivo, así pudo realizar fotografías y quedárselas
para un proyecto a largo plazo. Acopló la cámara de vídeo a la de
fotografía y así trabajó más fácilmente. El vídeo implica una historia, la
fotografía es la captura del momento.
Cuando trabajas en la
zona de conflicto, hay que adaptarse e integrarse. Ellos tienen que aceptarte.
No puedes llegar y empezar a hacer fotos. Los habitantes de la zona deben
entender que lo que hagas será beneficioso para ellos. Una forma de hacerlo es
llegar a la zona y pasar un tiempo con ellos para ganarte su confianza, a
partir de ese momento ya podrás empezar a hacer fotografías.
Hay que saber dónde
están los límites a la hora de hacer fotografías. Lo importante es saber
exactamente qué se quiere mostrar. También debes saber el límite que imponen
los propios medios (hasta qué punto te publicarían una imagen). El límite para
Ricardo es enseñar que hay víctimas, sangre, pero nada más (ni
desmembramientos, ni nada más fuerte).
Nunca una fotografía
mostrará la vivencia real de una situación así. El vídeo podría
mostrarlo más, pero tampoco nunca podrá hacerlo del todo.
Ricardo siempre trabaja
con un objetivo angular (7 - 35 mm), porque la proximidad que da ese tipo de objetivo no lo
da ningún otro. Parece que entres dentro de la propia imagen. En ninguna de las
fotografías que realizó, los sujetos le están mirando, están abstraídos, eso sólo se
consigue cuando obtienes su confianza.
La diferencia de las fotografías más
“personales” y una fotografía de agencia es que desde la agencia te pedirán diversas
indicaciones para las fotografías: planos abiertos, retratos... Lo bueno de ser
freelance es que puedes escoger el tipo de trabajo que quieras hacer.»
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