lunes, 16 de agosto de 2010

Regreso del paraíso

Dejar lo conocido siempre es duro, aún así asegurado está tu regreso.
Dejar lo desconocido es todavía más duro porque no tienes la certeza de que vuelva a repetirse.
Fueron días dolorosos cuando, con miedo, me enfrentaba a millones de instantes sin poder disfrutar de mi hermosa rutina; ahora anhelo el precioso color verde presente en todo momento, la niebla, el frío de la noche... Podía mirar las estrellas mientras le sonreía a mi alrededor, repleto de seres maravillosos con miles de historias que contar. Posara donde posase mi oído, podía escuchar un acento diferente, una aventura increíble o una risa preciosa que se clavará por siempre en mis recuerdos.
He prometido que volveré, y tras esos abrazos tan sinceros y nuevos para mí, mi promesa volvió a tomar forma. No es un gusto volver, es una necesidad.

Gracias por todas las noches que hemos pasado juntos, y por los días bajo el sol.

Aunque ahora ya no signifiquen nada.

1 comentario:

estefa dijo...

Aqui hablas de Bubión o me equivoco? Precioso María!