¡No llores, no tienes derecho a llorar!
Odio, rencor, furia, odio, odio, ¡ODIO! Una mirada y todo se esfumó...
Me fundo en tu abrazo, te odio, te amo. Sólo deseo un beso, un beso que cierre un ciclo de dolor, deshonor y celos; un beso húmedo que me descoloca y me da a entender que todo tiene un fin... Gracias.
Te hubiese matado, desgarrado, pero era débil... Ahora no y ha sido gracias a aquella tarde de maquillaje y elegancia, de ser alguien al fin. Adiós a mi pelo y a mis ganas de vivir...
Después viniste tú, mi ángel salvador, mi única razón para creer de nuevo en el amor. Siempre me diste tu calor, siempre tu maravillosa sonrisa. Litros de alcohol en las venas, tus besos fueron mi dulce condena. Atada me encuentro a unos ojos, un rostro, una vida por delante... Junto al que me devolvió a la locura.
No hay comentarios:
Publicar un comentario